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*Un poco de historia

foto07.gif (23746 bytes)En 1924, se celebraba en Santafé de Bogotá, el I Congreso Nacional de Misiones. Entre los asistentes, estaba el obispo de santa Rosa de Osos, monseñor Miguel Angel Builes, quien semanas antes había tomado posesión de su diócesis. Un venerable sacerdote eudista, el Padre Maturin Jéhanno, que asistía también al Congreso, se le acercó y le dijo estas palabras: “Monseñor, se ha hablado de fundar un Instituto de Misiones. Usted es joven y Antioquia es tierra de vocaciones. A usted le toca...”

El obispo Builes vino a su diócesis y fue madurando la idea durante unos tres años. Consultó con algunos de sus sacerdotes. Rezó mucho e hizo rezar. Y por fin, el 29 de junio del año 27 firmó el decreto de fundación del Seminario de Misiones que empezaría en Yarumal.

Allí al sur de la ciudad, en lo que antes había sido una fonda de arrieros, acondicionada por el cariño de las Hermanas Capuchinas, comenzó a funcionar, el domingo 3 de julio del mismo, año el seminario de Misiones.

Tres sacerdotes, los padres Abigail Restrepo, Alfonso Restrepo y Pedro Luis Osorio, en compañía de cinco alumnos echaron a caminar el sueño del obispo misionero.

No tenían al comienzo ni muebles, libros, o dinero en caja. La obra sobrevivió por la abnegación de los fundadores y el desvelo del obispo quien tocó a todos las puertas, en demanda de una ayuda para sus seminaristas.

Así y a pesar de mil dificultades, el plantel continuó adelante. Ya en 1928, la obra iba tomando cuerpo, se aumentó el número de alumnos y nuevos sacerdotes de la diócesis madre vinieron a colaborar en la formación de los futuros misioneros.

Llegó el 25 de septiembre de 1938. Después de once años de luchas y de esfuerzos, veía monseñor Builes coronados sus anhelos. En el templo parroquias de Yarumal ordenaba los primeros siete sacerdotes de su Instituto de Misiones.

En 1946 la santa sede creaba la Prefectura apostólica de Labateca y la confiaba a los misioneros de Yarumal, nombrando como prelado a monseñor Luis Eduardo García. Dicha prefectura se agregaría más tarde a la jurisdicción de Arauca, cuyo territorio hoy forma la diócesis del mismo nombre.

En 1949 se confiaba a los misioneros de Yarumal una nueva parcela: La prefectura apostólica de Mitú con monseñor Gerardo Valencia a la cabeza.

En 1953, el papa nombra los dos primeros obispos del Instituto. Monseñor Valencia, trasladado a Buenaventura como vicario apostólico y monseñor Gustavo Posada, ordenado obispo para Istmina. Ambas jurisdicciones en Colombia.

Desde de 1970 se abrieron al Instituto otros lugares de misión en América Latina. Primero Bolivia, luego Venezuela. Más adelante hemos podido ir a muchos países para anunciar el Evangelio a grupos humanos muy necesitados.


El 29 de septiembre de 1971 muere el obispo fundador, cuya causa de beatificación ya cursa en Roma.

Nuestro Instituto avanza, gracias a las oraciones y las ayudas en dinero de numerosos benefactores. Gracias a muchos jóvenes, que quieren comprometer su vida con el anuncio del Evangelio en lugares distantes de la tierra.
 

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